En La sociedad contra el Estado, el antropólogo francés Pierre Clastres desmantela una de las creencias más arraigadas del pensamiento occidental: que toda sociedad humana está destinada, por necesidad o evolución, a desembocar en el Estado. Publicado en 1974, este libro desafía la narrativa lineal del progreso político, proponiendo en cambio una visión radicalmente distinta: existen (y han existido) sociedades que no solo viven sin Estado, sino que se organizan precisamente para impedir su aparición.
El poder sin dominación
Clastres se adentra en el estudio de diversas sociedades indígenas de América del Sur, especialmente amazónicas, y examina sus estructuras sociales desde una óptica que combina etnografía detallada y crítica política. En estas comunidades, el jefe no es un gobernante en sentido occidental: no legisla, no impone, no tiene poder coercitivo. Su rol es simbólico, mediador, depositario de la palabra pero no de la fuerza.
En lugar de ver estas formas de organización como “incompletas” o “arcaicas”, Clastres las interpreta como construcciones sociales plenamente conscientes, con mecanismos —rituales, prácticas guerreras, reglas de redistribución— que inhiben la acumulación de poder y preservan la autonomía colectiva.
Política sin Estado
El gran giro que propone Clastres es considerar que estas sociedades no son «pre-políticas», sino que son políticas de otro modo. Lejos de carecer de poder, organizan lo político para que nadie lo monopolice. Esta inversión teórica tiene profundas resonancias anarquistas: si la dominación no es un destino inevitable, entonces puede ser combatida no solo con crítica, sino con prácticas concretas y alternativas.
Críticas y límites
Si bien la obra de Clastres es crucial para pensar una antropología libertaria, también ha recibido críticas. Algunos señalan una cierta idealización de las sociedades indígenas, o la dificultad de extrapolar sus estructuras al mundo moderno urbano. No obstante, su mérito está menos en ofrecer un modelo exportable que en abrir un horizonte de pensamiento: la posibilidad real de comunidades humanas sin jerarquía.
Vigencia en el siglo XXI
En tiempos donde el poder del Estado se intensifica —ya sea mediante vigilancia, militarización o neoliberalismo—, La sociedad contra el Estado sigue siendo un texto urgente. Es lectura obligada para quienes buscan en el anarquismo no solo una negación del poder autoritario, sino también una afirmación de otras formas de vida, resistencia y organización.
Citas clave
“La sociedad primitiva es la sociedad contra el Estado.”
“El jefe tiene la palabra, pero no el poder.”
“Estas sociedades no ignoran el poder, sino que se empeñan en impedir su surgimiento.”
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