En este rincón que recién empieza a dibujarse en el mapa de los pensamientos compartidos, queremos abrir la conversación con una pregunta tan simple como desafiante:
Si sólo pudieras cambiar un aspecto específico de la realidad social, ¿cuál sería?
Imaginemos por un momento un poder limitado pero contundente: un único cambio, un ajuste profundo en la maquinaria social. ¿Qué elegirías? ¿Prohibir los centros de detención de migrantes? ¿Eliminar la policía como institución? ¿Abolir la herencia privada? ¿Garantizar el derecho universal a una vivienda digna bajo control colectivo?
David Graeber, en Fragmentos de antropología anarquista, comparte su respuesta personal: abolir las fronteras. Pero no solo como líneas geográficas, sino como estructuras que delimitan quién tiene derecho a moverse, a vivir, a ser reconocido como persona. En su texto, Graeber explica que las fronteras son muros que no solo impiden el paso, sino que producen violencia estructural: condenan a la pobreza, separan comunidades, criminalizan la solidaridad y sustentan un sistema de control global profundamente desigual.
“No hay ninguna razón práctica por la que no se pueda eliminar toda forma de frontera que restrinja la circulación de personas”, escribe Graeber. Es más, argumenta que el sistema actual sólo se sostiene por una enorme inversión en violencia estatal (desde patrullas fronterizas hasta campos de internamiento) y que, si se abolieran, veríamos florecer redes de apoyo mutuo, reorganizaciones sociales espontáneas y un horizonte más justo para todes.
Claro que esta no es la única opción. Podrías, por ejemplo, eliminar el uso de armas de fuego por parte de cualquier cuerpo policial. O revertir todas las leyes que permiten la especulación inmobiliaria. O decretar que ninguna persona pueda acumular más de una vivienda mientras haya alguien sin techo.
Queremos leer tus ideas. Cuéntanos en los comentarios:
¿Qué cambiarías tú? ¿Y por qué?
Explícalo, discútelo, sueña con nosotres. Quizás, en este ejercicio colectivo de imaginar, vayamos encontrando los caminos para andar.
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