Autor: Raimundo Cuesta Fernández
Editorial: Octaedro
Primera edición: 2005


Un libro intempestivo para pensar la escuela más allá de sus dogmas

Felices y escolarizados es una obra que incomoda. Raimundo Cuesta, historiador y pedagogo crítico, nos invita a desmontar las verdades asumidas sobre la escolarización obligatoria, el progreso y el papel benefactor del Estado. Su propuesta es radical: mirar la escuela desde una perspectiva genealógica, siguiendo la estela de Nietzsche y Foucault, para desnaturalizar aquello que hoy parece incuestionable: la obligatoriedad escolar como sinónimo de bondad y felicidad.

El libro se estructura en cuatro capítulos y un epílogo, pero puede leerse como un conjunto de ensayos entrelazados por un hilo común: la crítica a la escuela en la era del capitalismo y la exploración de sus raíces históricas. Cuesta no se limita a la denuncia; ofrece una reconstrucción minuciosa de cómo la escolarización se convirtió en un dispositivo central de las sociedades modernas.


Claves del argumento

  1. La conquista de la felicidad
    El primer capítulo recorre la protohistoria de la escuela obligatoria, desde las exhortaciones de Lutero hasta los proyectos ilustrados y revolucionarios. Cuesta muestra cómo la escolarización surge como una tecnología de salvación y disciplinamiento, primero religiosa y luego estatal, inseparable del desarrollo del capitalismo y del Estado-nación. La escuela, lejos de ser un espacio neutro, se configura como un “taller de hombres” donde se moldean cuerpos y subjetividades.
  2. Paradojas historiográficas
    El segundo capítulo cuestiona los relatos progresistas que presentan la historia de la educación como una marcha triunfal hacia la libertad y la igualdad. Frente a los paradigmas economicistas e idealistas, Cuesta reivindica una historia crítica que ponga en entredicho los valores que sustentan la escolarización masiva.
  3. Modos de educación en España
    El tercer capítulo analiza la evolución del sistema educativo español, desde el modelo tradicional-elitista hasta el modo tecnocrático de masas. Aquí se evidencia cómo la escuela reproduce las divisiones sociales bajo la apariencia de universalidad.
  4. Estado social e infancia feliz
    El último capítulo aborda la construcción de la infancia como sujeto escolar y la relación entre escolarización, bienestar y control social. La promesa de felicidad se revela como una estrategia de gobierno del alma y del cuerpo.

Pertinencia para una mirada anarquista y antropológica

Este libro dialoga directamente con las preocupaciones que inspiran cartografiaslibertarias.org. Cuesta desvela la genealogía de la escuela como institución disciplinaria, mostrando que su origen no responde a una lógica emancipadora, sino a la necesidad de fabricar sujetos dóciles para el capitalismo y el Estado. Esta crítica conecta con las tesis de Clastres sobre la violencia estatal, con Graeber y su análisis de las burocracias, y con Scott, que denuncia los dispositivos de legibilidad y control.

Desde la antropología anarquista, la obra de Cuesta nos permite entender la escolarización como parte del proyecto moderno de domesticación, comparable a otras tecnologías de poder que han erosionado formas comunitarias y autónomas de aprendizaje. Su enfoque genealógico abre la puerta a imaginar alternativas educativas que no reproduzcan la lógica estatal-capitalista, sino que recuperen prácticas horizontales, cooperativas y no coercitivas.

En suma, Felices y escolarizados no es solo una crítica pedagógica: es un mapa para pensar la educación como campo de lucha contra la gubernamentalidad y la normalización, una invitación a desescolarizar la vida y a cuestionar la promesa de felicidad que oculta la maquinaria del poder.


Por qué leerlo hoy

Porque cuestiona lo que damos por sentado: ¿es la escolarización obligatoria un derecho o una imposición? ¿Qué hay detrás de la promesa de felicidad que acompaña a la educación moderna? Felices y escolarizados no ofrece respuestas fáciles, pero sí herramientas para pensar críticamente la escuela y sus paradojas.


Valoración:
Un texto imprescindible para educadores, investigadores y activistas que deseen comprender la genealogía de la escuela y abrir grietas en el discurso hegemónico. Cuesta escribe con rigor y pasión, situando la crítica educativa en el corazón del debate sobre capitalismo, Estado y subjetividad.

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