Sobre el autor y su obra

Ernest Gellner (1925-1995) fue uno de los grandes pensadores del siglo XX en filosofía social y antropología. Su obra se caracteriza por una mirada crítica hacia las ilusiones del relativismo cultural y las derivas posmodernas, defendiendo la necesidad de una antropología que no pierda de vista los factores coercitivos y materiales que configuran las sociedades. Gellner se movió entre la filosofía, la sociología y la antropología política, con una obsesión por entender cómo se sostienen los órdenes sociales y cómo se articulan cultura, poder y coerción.

En Antropología y política (1995), Gellner reúne ensayos que exploran la relación inevitable entre antropología y política. Desde el análisis del funcionalismo malinowskiano hasta la crítica del relativismo hermenéutico, el libro es una invitación a pensar la disciplina más allá de la complacencia académica. Su tono es incisivo: cuestiona la ingenuidad de quienes creen que la cultura basta para explicar la cohesión social, y reivindica la importancia de la coerción y la economía en la historia humana.

¿Por qué reseñar a Gellner en un blog sobre antropología anarquista? Porque su obra, aunque no anarquista, plantea preguntas cruciales para quienes buscamos alternativas al Estado y a la dominación. Gellner muestra cómo la coerción institucional surge con la agricultura y el almacenamiento, y cómo las sociedades agrarias se vuelven inherentemente autoritarias. Este diagnóstico es clave para pensar, desde una perspectiva libertaria, qué condiciones permitirían comunidades igualitarias sostenibles. Además, su crítica al relativismo fácil y al fetichismo cultural nos alerta contra el riesgo de convertir la diversidad en un dogma acrítico.

El capítulo 13: El Magreb, espejo del hombre

Este breve pero intenso ensayo es una joya para quienes trabajamos sobre colonialismo, Estado y resistencia. Gellner utiliza el Magreb como un laboratorio histórico para reflexionar sobre la tensión entre tribu y Estado, tradición y modernidad. Señala que el Magreb no es una anomalía, sino un espejo que refleja dilemas universales: la coexistencia conflictiva entre estructuras segmentarias y poderes centralizados, la fragilidad de los Estados impuestos y la persistencia de solidaridades locales frente a proyectos homogeneizadores.

Para la antropología anarquista, este capítulo es especialmente sugerente porque:

  • Desmonta la idea de que el Estado es inevitable: muestra cómo formas sociales segmentarias pueden resistir la centralización durante siglos.
  • Invita a pensar la política como pluralidad: no hay una única trayectoria evolutiva hacia el Estado; hay bifurcaciones, callejones sin salida y espacios de autonomía.
  • Conecta con debates sobre colonialismo y nacionalismo: el Magreb ilustra cómo la imposición estatal y la modernización forzada generan tensiones que persisten en la era poscolonial.

Gellner no idealiza la tribu ni demoniza el Estado, pero su análisis abre preguntas que dialogan con autores como Clastres y Scott: ¿es posible una sociedad compleja sin coerción centralizada? ¿Qué papel juegan las economías locales y las redes de parentesco en la resistencia a la dominación?

Valoración final

Antropología y política es un libro imprescindible para quienes quieren entender la dimensión política de la antropología sin caer en el relativismo ni en el determinismo. Esta obra aporta herramientas críticas para pensar la genealogía del poder y las condiciones de posibilidad de sociedades no estatales. El capítulo 13, en particular, es una invitación a mirar el Magreb no como periferia, sino como espejo: allí se reflejan las tensiones entre autonomía y centralización que atraviesan toda la historia humana.

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